Los recipientes para alimentos congelados están diseñados para mantener los alimentos a temperaturas muy bajas, generalmente entre -10°F y -40°F (-23°C a -40°C). También ayudan a preservar la calidad, textura y sabor de los alimentos. Estos recipientes están fabricados con plásticos resistentes al frío, como PP (polipropileno) y HDPE (polietileno de alta densidad). Estos plásticos también pueden incluir ciertos grados de PET (tereftalato de polietileno). Los recipientes están específicamente diseñados para resistir grietas y deformaciones a bajas temperaturas, lo que permite que sigan siendo utilizables y efectivos durante largos períodos de almacenamiento. Una de las partes más importantes es el sellado hermético del recipiente, logrado mediante tapas de cierre rápido con juntas de silicona o tapas roscadas. Estas tapas forman una barrera hermética y estanca que protege los alimentos contra la humedad y el aire. Sin un almacenamiento adecuado, los alimentos congelados pueden sufrir quemaduras por congelación. Este es un problema muy común en alimentos congelados, y se origina cuando el alimento se deshidrata y cambia su sabor.
Como se mencionó anteriormente, los recipientes para alimentos congelados se ofrecen en diferentes formas y tamaños. Van desde recipientes pequeños que contienen porciones individuales de salsas y hierbas hasta recipientes más grandes que almacenan artículos en grandes cantidades, como guisos o comidas para toda la familia. Además, muchos de estos recipientes son apilables y tienen forma y dimensiones uniformes, lo que ayuda a maximizar el espacio de almacenamiento en los congeladores. Algunos recipientes incluso tienen cuerpos transparentes, lo que facilita identificar su contenido sin necesidad de abrirlos, reduciendo así las fluctuaciones de temperatura.
Ciertos tipos, como los recipientes de CPET, son aptos para horno y microondas, lo que hace que este tipo de recipientes sea aún más conveniente, ya que no es necesario transferir la comida. Están fabricados con materiales de grado CPET aptos para contacto alimentario, libres de BPA y de sustancias tóxicas; estos recipientes no permiten que sustancias dañinas migren hacia los alimentos, incluso después de múltiples procesos de congelación y calentamiento. Ya sea en cocinas residenciales para comidas congeladas caseras o en empresas para porcionar y distribuir comidas congeladas comerciales, los recipientes para alimentos congelados son una solución práctica para almacenamiento en frío extremo y ofrecen una fácil reutilización sin comprometer la calidad de los alimentos.